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Las cosas no siempre salen como una espera: Sobre los fracasos

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Las cosas no salen siempre como una espera. 

Tenía muchas ganas de pasarme de nuevo por aquí. Después de un verano de “no parar” decidí que septiembre lo iba a coger con más ganas que nunca y poner al día todos esos “por hacer” que vas postergando hasta encontrar un momento mejor. 

La primera semana me apunté a un evento en Sevilla que tenía muchas ganas de hacer. Iba a ser el primer evento después de la pandemia y de dar a luz y me apetecía mucho reencontrame con compañeros, amigos y aprender de otros profesionales. Pero NO. Las cosas no salen siempre como una espera. 

Y en este caso, un problema de salud me tuvo los primeros 10 días de septiembre en cama. Nunca había estado tantos días tumbada sin hacer NADA, y al malestar y cansancio físico, se unía una sensación de descontrol que me generaba mucha angustia y frustración. Cuando por fin empecé a encontrarme mejor, mi abuela se puso mal y falleció el día 22 de septiembre 😢. Así que os podéis imaginar el septiembre de M—- que he pasado. Como mi amiga Eli Romero siempre dice, la energía es clave para todo lo que hacemos. Y una vez más, lo volví a comprobar en mí.

En ese septiembre horrible no tenía la cabeza ni la energía para nada. Estaba metida en mí misma y no tenía ganas de exponerme, de compartir ni de enseñar al mundo. Cuando me encuentro así me doy mi tiempo para volver a sentirme YO. Me permito estar así, aunque esto me ha costado mucho tiempo aprenderlo (el posparto ha acelerado el proceso). No siempre podemos estar al 100%. Y está bien. 

Inspírate con tu propia vida  

A mí, una cosa que siempre me ha reconciliado con la vida es rodearme de belleza. Y para mí la belleza está en las pequeñas cosas del día a día. En un paseo por la montaña, en poner música bonita antes de acostarme y recién levantada. En comer sano y rico. En cuidarme. En hablar con mi familia o mis amigos más queridos… Empecé octubre queriendo (y necesitando) rodearme de belleza. He dado largos paseos otoñales (mi estación favorita para salir al campo), cocinado mucho (me he aficionado a las recetas dulces del Chef Bosquet) y leyendo todas las noches novela histórica (mi favorita). También me apetecía aprender algo nuevo, y aproveché la nueva edición del curso Happy Video de Susana Torralbo para apuntarme y aprender a hacer vídeos más bonitos. Ya os iré enseñando. Estas pequeñas cosas han hecho que me sienta mucho mejor, que tenga más fuerza y más ganas de todo, así que octubre ha ido mejorando con el paso de los días.  

De los fracasos también he aprendido mucho 

¿Por qué digo esto? Porque estos dos meses en el estudio han sido muy “bipolares”. Por un lado hemos tenido proyectos muy bonitos e interesantes. Y por otro, se nos han “caído” algunos trabajos que nos encantaban y que nos hacían mucha ilusión hacer. Os cuento los “malos” porque he aprendido mucho de ellos, pero la mayoría (por suerte) han sido geniales.   

1º Decepción: Nos llamaron del Ayuntamiento de Sevilla para una cosa muy muy guay. Nos ilusionamos un montón, cambiamos fechas de proyectos, movimos agendas, nos pusimos manos a la obra para “adelantar trabajo” y finalmente, dos días más tarde, nos dijeron que el proyecto no seguía adelante 🥲 

Aprendizaje: habíamos confiado por completo en que el proyecto saldría, aunque aún no había nada “firmado” ni en firme. Cambiamos nuestra agenda, adelantamos mil cosas y movimos muchas más, y al final, para nada. Trabajamos para hacer hueco a esa “oportunidad” inesperada que finalmente no fue posible (por razones ajenas a nosotros). ¿Y qué hemos aprendido de ello? A no dar por hecho nada. Como se suele decir, a no vender la piel del oso antes de cazarlo.  

 2º El segundo impago de mi vida con solo 3 meses de diferencia: Pues sí, espero que no se haya puesto de moda. El primero hace unos meses. Una chica muy maja que viene al estudio a cambiar su imagen corporativa por completo. Le ha ido regular en su primera oportunidad como emprendedora y quiere mejorar, pero no tiene mucho dinero. No nos importa. Queremos ayudarla y empezamos a trabajar con ella dándole facilidades de pago. Le diseñamos todo (que os lo pienso presentar como Dios manda), nos empieza a meter prisa para que le enviemos todos los archivos editables porque quiere lanzar a lo grande. Le pasamos todo y BOOM, DESAPARECE.  

Tal cual, sus perfiles en redes dejan de existir, su teléfono aparece apagado y el correo lo devuelve. Nada. No sabemos nada de ella ni de los 2000 € que nos debe… 

Y este mes. Nos vuelve a pasar. Un nuevo cliente desde julio con una mensualidad fija cada mes. Primer mes, nos dice que paga a final. Segundo mes, se va de vacaciones, tercer mes nos dice que nos hace el pago de todo al final del mes. Nos plantamos en octubre y nada. Al fin, conseguimos hablar con él y nos dice lo siguiente: 

“Quería probar el servicio y ya a mediados de agosto me di cuenta de que no iba a seguir, no pude deciros nada con las vacaciones y tal, pero realmente sólo considero que he querido el servicio un mes y es lo que voy a pagar”.  

¡¡Y se queda tan pancho!! 😳 ¿es posible que alguien le eche tanta cara al asunto?  

Yo me imagino la misma situación en cualquier otro servicio, por ejemplo, una empresa de telefonía móvil: Mire perdone, sólo voy a pagar una factura porque desde hace dos meses quería deciros que no sigo, pero no he podido por las vacaciones y demás (y la empresa mientras prestándole el servicio contratado). ¿Os lo imagináis? 

Así que nada, andamos de abogados con dos monitorios encima de la mesa… Increíble. 

Aprendizaje: A mi me gusta confiar en la gente. Considero que me han ayudado muchísimo en momentos duros para poder seguir adelante. Algunas empresas me dieron facilidades de pago, otras personas me ayudaron a cambio de servicios, otros por pura amistad… Y a mí me gusta poder devolverlo también en cierto modo. Pero estas cosas me hacen replantearme si realmente puedes hacerlo con todo el mundo o si debería tener siempre algún tipo de garantías. 

La verdad es que me ha pasado dos veces (las dos seguidas), casi en 10 años con la empresa… pero escuece y se te queda una cara de tonta importante  

¿Qué harías tú en estos casos? 

3º Cuando lo que haces no enamora: Todo el mundo quiere gustar. Y a veces gustamos y otras no tanto.  A mí me cuesta mucho cuando algún cliente nos dice: pues no me convence… Se me abren la carnes. Considero que le ponemos tanto cariño a cada proyecto que cuando algo no sale como esperas, te asaltan dudas y miedos. Y me ha pasado en este último mes con una cliente muy querida y admirada para mí. Pero la forma en la que me lo ha dicho habla tan bien de ella que me ha dejado sin palabras.  

Este es su correo: «Hola Carmen,Gracias por el mensaje y la propuesta.Lo lamento mucho pero debo ya decidir: No procederé con esta propuesta tampoco.Dime por favor si con el 50% pagado, cubro el trabajo que han hecho. Que valoro mucho los intentos y me sabe a mal no conectar con ellos.No voy a proceder con el resto de la propuesta.Lamento que en esta ocasión no podamos trabajar juntas en este proyecto.Un abrazo y quedo atenta a si ya queda cerrado el tema con el pago enviado « 

Aprendizaje: He vuelto a recordar que las cosas hay que decirlas claras, pero con cariño y amabilidad. Poniendo en valor siempre el trabajo del otro. Sin regateos, sin mentiras y sin faltar a la inteligencia de los demás. Así es como esta cliente me dijo que no le convencía lo que habíamos hecho. Y yo le agradezco mucho sus palabras y su honradez:  

­ Y ahora, para terminar, me voy a enfocar en cosas más bonitas e interesantes: 

1- Se ha abierto el tramo para solicitar la subvención del kit digital para autónomos y empresas pequeñas de hasta 3 trabajadores. Si estás dentro de este tramo y quieres que te ayudemos a solicitar (de forma gratuita) el kit, contéstanos a este email y te pasamos toda la información. 

2- ¡¡Nuestras agendas de 2023 están a punto de agotarse!! Nos quedan las últimas unidades. Ya solo quedan dos meses para poder estrenarlas.

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